martes, 11 de octubre de 2016

Ansiedad por formar parte de un grupo de WhatsApp: mi experiencia personal

Hola

En esta ocasión quiero escribir acerca de un problema que hasta hace poco me afectaba y que sin darme cuenta, me estaba produciendo ansiedad.

Sucedió que fui participante de un grupo de whatsApp. Como hasta el momento, es posible que te agreguen a un grupo de WhatsApp sin tu consentimiento, a mí me añadieron a un grupo de ex compañeros de la secundaria. 

Mi experiencia fue que de pronto un día, en la calle, me encontré con un ex compañero que me pidió mi número de celular, para dárselo a unas ex compañeras que me buscaban; sin saber lo que esto ocasionaría, le dije cual era mi número.
En la tarde de ese día, sucedió que de pronto descubrí que había sido agregada a un grupo de WhatsApp. Hasta ese momento ignoraba cómo funcionaban dichos grupos. 

En un inicio me emocionó reencontrarme con ex compañeros de la secundaria y volver a platicar con ellos a través del celular. 
Pasé momentos entretenidos con las distintas pláticas que ahí encontraba; sin embargo había algo que, desde ese instante, no me hacía sentir bien. 

Con el paso de los días, comencé a sentirme parte de un ambiente extenuante, porque en el grupo se hablaba de temas vanales como: bebidas, fiestas nocturnas, sexo, infidelidades, etc. 
Me di cuenta de que no tenía mucho en común con esos ex compañeros de la secundaria y, que tras varios años de no vernos, cada uno tenía un camino muy distinto recorrido. 


Continué compartiendo este tipo de conversaciones; tratando de sobrellevar lo mejor posible las pláticas. Después me percaté de que mi celular se iba llenando de contenido insignificante para mí, pues los compañeros solían enviar sus selfies, imágenes de chistes groseros y de sexo, audios molestos, etc. Esto ocasionaba que de manera frecuente, eliminara este tipo de archivos (sólo guardaba las fotografías de los ex compañeros, para recordarlos). Como esto sucedía a diario, llegó el momento en que también a diario, procuraba mantener libre mi celular, de todo este tipo de contenido. 

Mantuve silenciado al grupo, intenté no revisar mi celular más de tres veces al día, evité platicar en el grupo (ocasionalmente sólo saludaba); pero todo esto no me sirvió de mucho, aún así continuaba "enganchada" en las pláticas y archivos de los compañeros del grupo.
A diario, era revisar y revisar mi celular. Me volví adicta a él, específicamente al grupo de WhatsApp.

Fue cuando acepté que había un problema con ello y que era necesario dejarlo. Me estaba consumiendo mi bienestar. Descubrí que vivía con ansiedad.

Aunque este problema se generó casi al día siguiente del que formé parte del grupo, no fue sino hasta más de un mes después, que logré dejarlo. 
Abandonar el grupo no fue fácil. Me sentía presionada por el que dirán, por quedar mal ante los ex compañeros, no quería que hablaran mal de mí, me preocupaba por parecer una amargada o presumida, si los abandonaba, etc.



Pero a la par que permanecía en el grupo, durante ese más de un mes, me documenté; busqué información al respecto. Miré videos, leí artículos y hablé con mi esposo, acerca de abandonar grupos de WhatsApp.
Gracias a Dios todo esto me sirvió para dar el paso definitivo. 



Una mañana, mientras se mandaban saludos de buenos días en el grupo, yo también saludé y me despedí de ellos. Sabía que no existía una fecha en el calendario, donde se me indicara, que ese era el momento para salir, sino que yo debía hacerlo ya. 

El argumento que escribí para despedirme de los ex compañeros de secundaria, lo escribí primero en una hoja de papel, para sentirme más firme y segura, y no titubear al escribir en el celular. También escribí posibles respuestas que contestaría, si me insistían en quedarme (lo cual sí sucedió, pero ya había dado el paso decisivo y no iba a dar marcha atrás).

En internet busqué distintas maneras para salir de un grupo de whatsApp. Al final opté por la sinceridad: Me despedí diciendo que abandonaba el grupo porque se me estaba volviendo adictivo el WhatsApp y eso ocasionaba que me distrajera de mis actividades personales, lo cual ya no quería que siguiera sucediendo. Como dije, hubo insistencia a que no me saliera, pero como ya estaba decidida, concluí que para alguna situación especial, nos podíamos comunicar por los celulares, pero hasta ahí, les deseé lo mejor, y salí del grupo de los ex compañeros de secundaria.


Tras ese acto, fue maravillosa la sensación que viví. 

Por fin, después de más de un mes, volví a sentirme libre y volví a retomar mi vida. Entonces contemplé mi entorno y me di cuenta de que ya no lo estaba apreciando en toda su plenitud.


Sí, al poco tiempo, experimenté la sensación de estar sola, de perderme las pláticas, chismes y demás; pero ahora, con el pasar de los días, veo que eran más los perjuicios que me ocasionaba participar en el grupo de WhatsApp, que los beneficios que me aportaba. Y ya libre de todos esos perjuicios, descubro que otra vez tengo el control de mi vida; la ansiedad se ha ido y estoy comenzando a disfrutar ese tiempo que dedicaba a atender al grupo de WhatsApp, en otras cosas. Ahora me he estado entreteniendo en actividades como: resolver sopas de letras, escribir aquí en el blog, leer libros...



Me pareció adecuado escribir esta experiencia que me pasó, porque precisamente, una de las finalidades de este blog, es brindar apoyo contra la ansiedad. Y, en lo personal, participar en un grupo de WhatsApp me produjo mucha ansiedad. 

Ahora mi teléfono celular, ha tomado el lugar que le corresponde: ser auxiliar para comunicarme con mis seres queridos o con aquellas personas, que realmente necesito contactar o que ellos necesitan contactarme. Así, sí me gusta tener y usar el WhatsApp. 


Por todo lo anterior te invito a, que si te encuentras inmerso en un grupo de WhatsApp del que ya no deseas formar parte, simplemente abandónalo. No vivas con ansiedad. Y no te preocupes, que aunque te critiquen, te respetarán y tú volverás a retomar tu tranquilidad. 



Saludos y que pases un maravillo día.


¡Disfruta de tu vida!



domingo, 22 de febrero de 2015

Los animales para combatir la ansiedad

Si tienes un animalito en casa y además le tienes un aprecio especial, no dudes en abrazarlo, acariciarlo o pasar con ese animalito un rato especial.




El contacto con nuestras mascotas nos relaja y nos produce alegría; ésto resulta útil para combatir la ansiedad, estrés o angustia que se pueda estar viviendo.



Aprovecha a tu mascota, sea cual sea.
Y si tienes más de una, hasta puedes pasar un rato con cada una de ellas. 

Claro, habrá mascotas que son un poco complicadas de abrazar o acariciar pero acércate a ellas, sólo contémplalas o dales de comer y míralas y, verás que pasarás un momento especial.



viernes, 28 de noviembre de 2014

La respiración para calmar la ansiedad

Un proceso natural que suele realizarse a veces sin pensar es: la respiración.

Para combatir la ansiedad, el estrés, las preocupaciones, etc., la respiración tiene una participación importante, ya que de forma adecuada, nos ayuda a disminuir los síntomas que estos males traen.

No requiere de mucho esfuerzo y sin embargo nos aporta demasiado beneficio llevarla a cabo de manera correcta.

Por espacio de unos minutos (ejemplo, 5 minutos), estando de pie, sentados o acostados, con los ojos cerrados (si así lo deseamos), podemos llevar a cabo un ejercicio de respiración profunda; esto es, aspirar profundamente el aire por la nariz hasta sentirnos llenos y exhalar por la boca. 

Repetir varias veces este proceder, concentrándonos completamente en lo que estamos haciendo, nos será de mucha utilidad para relajar nuestro cuerpo, calmar los nervios y combatir la opresión de dolor en el pecho.

Alguna vez leí y me pareció adecuado, tomar esta actividad de respiración profunda, como una dosis; como si fuera un medicamento que se debe consumir cada cierto tiempo; por lo que el ejercicio de aspirar y exhalar podemos realizarlo unas dos o tres veces durante el día, como si se tratara de una medicina que necesitamos consumir.

Es una actividad que nos conviene y no sólo por el hecho de combatir la ansiedad, sino porque también nos aporta otros tantos beneficios, como: la quema de calorías, que nuestros pulmones y corazón trabajen mejor, etc.

Si lo prefieres, cada vez que dediques unos minutos a la respiración profunda, recuéstate en tu sofá, cama, silla, etc. que te aporte comodidad; otra opción que resulta placentera es estar al aire libre, bajo un árbol, entre flores, etc.; además te puedes acompañar de música relajante que sea de tu agrado o puedes oler un aroma natural que te guste, como podría ser una rosa, una rama de pino, un trozito de canela, alguna fruta con aroma intenso, etc.





Proximamente espero regresar con otro post.

Hasta pronto y practica la respiración !!

jueves, 27 de noviembre de 2014

Mi experiencia contra la ansiedad y el perfeccionismo

La ansiedad y el perfeccionismo son dos problemas que dañan a muchas personas.

Por ello es que me pareció bien escribir un blog al respecto. 

Y es que entre esas tantas personas, yo también he sufrido de vivir con ansiedad y perfeccionismo.

En la medida que Dios me permita escribir artículos en este blog, iré definiendo conceptos y temas a cerca de la ansiedad y el perfeccionismo. 

También quiero compartirte aquellas técnicas que he ido aplicando para combatir estos problemas, con la finalidad de que conozcas mi experiencia, por si en algo te sirve.

Ante todo, hay que tener mucha paciencia y ser perseverante para disminuir estos males.


De manera breve te comento algunos de los ejercicios que he puesto en práctica y me han ayudado a sentirme mejor:

  • Leer libros que hablen acerca de la ansiedad o del perfeccionismo.
  • Llevar a cabo una sesión de spá en casa.
  • Respirar profundamente por varios minutos, durante el día.
  • Mantener pensamientos realistas y racionales.
  • Estar ocupado u ocupada en una actividad (de preferencia, que sea del agrado personal).
  • Celebrar los logros y éxitos propios.
  • Aprender de los errores y no verlos como catastróficos.
  • Dormir bien.
  • No cenar pesado.
  • Escuchar música que agrade.
  • Escribir (un blog, un diario, una historia, etc.)
  • Establecerse proyectos.
  • Oler aromas agradables.
  • Beber tés relajantes.
  • Vivir el presente.
En las siguientes entradas, espero desglosar estas sugerencias, para que se entiendan mejor y las puedas llevar a cabo, adaptándolas a tu estilo de vida.


Para finalizar este artículo: unas imágenes relajantes